Autoanálisis previo para trabajar como mediador (IX): Estructurar y concretar 0

Posted on 19, julio 2015

in Category Comunicación no Verbal, conflicto, Formación en Mediación, Mediación, mediador


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Para reducir el número de equivocaciones y conducir a las partes con naturalidad al acuerdo inteligente, favorable a ambos y estable es preciso que el Mediador adquiera ciertas habilidades, tales como estrategia, organización del tiempo y del espacio, reconocer y desplegar movimientos tácticos que afectarán a las expectativas de las partes, controlar el lenguaje verbal y el no verbal, ser imaginativo y creativo o introducir expectativas de futuro, entre otras.

Las partes acuden a un proceso de mediación porque la conversación que han mantenido hasta el momento no les ha ayudado a solucionar su problema, en definitiva, porque los problemas se presentan como barreras a la comunicación y a la negociación efectiva. Así, la mediación se presenta como una nueva oportunidad para superar las barreras que dificultan el logro del acuerdo y el trabajo del Mediador, como una oportunidad para para disminuir esas barreras y abrir caminos para el entendimiento mutuo y la exploración de alternativas. Hasta aquí está claro porque es lo que llevamos repitiendo casi en los últimos ocho capítulos.

Ahora bien, ¿Cómo logra el Mediador romper esas barreras? Pues creando un ambiente y un diálogo distinto al que están acostumbradas las partes, una conversación que proporcione una salida al conflicto en curso.

Qué bonito suena, ¿no? Y qué laxo también, porque detrás de esta tan manida definición de la actuación del Mediador se esconde todo un arte aprendido a base de técnicas, herramientas, dedicación y sobre todo, mucha, mucha planificación. Es decir, que Mediar tiene un poco de ciencia y un poco de arte y que todas estas habilidades y técnicas no se pueden improvisar sobre la marcha, porque todas requieren de reflexión, análisis, observación y entrenamiento.

Mediar es básicamente estrategia, es un plan de acción.

El concepto “estrategia” no tiene buena prensa, lo asociamos a manipulación (que tampoco es muy popular aunque lo hagamos todos a todas horas), a oportunismo, a cálculo. Pero aquí hay que dejar una cosa clara, estrategia no es lo opuesto a sinceridad u honestidad, estrategia según la RAE, es el conjunto de reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento, en un proceso regulable. Es decir, que necesitamos desplegar una estrategia cuando el resultado deseable no está bajo nuestro control directo.

 

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1. La sesión informativa: ¿Alguien piensa que la sesión informativa es una sesión en la que el mediador informa y las partes escuchan atentamente? A ver, que levanten la mano los que digan que sí. Pues todos vosotros no habéis participado nunca en un proceso de mediación.

Las partes transmiten mucha información cuando empiezan a contar su situación y lo hacen desde el primer     momento, desde que comienza la sesión informativa y es de vital importancia que el mediador recuerde y utilice bien toda la información que las partes están compartiendo, al tiempo que observando bloqueos y alteraciones emocionales y poniendo cuidado en no olvidar informar de todos los principios de la mediación así como las normas y reglas del proceso.

Gestionar casos que contienen más de un tema se puede convertir en una pesadilla dada su complejidad, especialmente si las partes se mueven de tema en tema tocándolos todos a la vez, lo cual ocurre habitualmente, por eso es importante utilizar la técnica de dividir el conflicto en partes que se puedan ir abordando de una en una. Se trata de ir agrupando la información que se está compartiendo en apartados principales que se abordarán posteriormente y de ordenarlos en un listado comprensible para las partes implicadas, construyéndolo con ellos.

2. El temario: El temario es importante para estructurar la conversación y también para llevar la mente a lo concreto, el pensamiento de las partes. El temario nos lleva al qué. Qué nos preocupa, de qué queremos hablar, qué queremos decir, qué sentimos, qué nos molesta, qué, qué, qué. Los bloqueos emocionales están en el cómo. Cómo me siento, cómo estoy, cómo me habla, cómo lo digo, cómo lo hago, cómo lo hace. Por eso es importante al comienzo de las sesiones llevar la conversación a los qué y establecer una estructura de temas que posteriormente iremos abordando uno a uno.

Esta técnica de elaborar y ordenar el temario ayuda a centrar y controlar el diálogo durante el  proceso, así como limitar las exposiciones tangenciales, insistiendo a las partes en que procuren guardar sus comentarios sobre otros temas hasta que llegue el momento de abordarlos.

3. Identificar temas centrales: Este es para mí uno de los puntos cruciales de la estrategia del mediador y el que marcará un antes y un después en el resultado final. El mediador está obligado a tratar todos los temas que las partes quieran incluir en el proceso, ya que éste es responsabilidad de las partes y no de los mediadores, sin embargo, mientras éstos pretenderán incluir las posiciones rígidas que declaran y demandan, el mediador tendrá que echar mano de ciencia y arte para transformar las posiciones en los intereses que haya ido identificando e incluirlos como tal en el temario. No olvidemos que después sólo se abordarán los temas que se hayan identificado y tal y como se hayan identificado, así, si esta fase de la estrategia se hace correctamente, habremos limitado el uso de posiciones rígidas y desde luego tendremos mucho más fácil reconducir la conversación cuando alguna vuelva a aparecer.

Una técnica para hacer esta tarea más sencilla es utilizar términos que no conlleven ninguna connotación negativa, ni reflejen la demanda de alguna de las partes e identificar el tema con el menor número de palabras posibles y nunca con referencia a quien desea tratar el tema. Por ejemplo, en vez de “aumento de salario”, usar  “salario”, en vez de “incumplimiento de contrato”, usar “contrato”.

4. ¿Cómo usar el temario?: El temario es una herramienta flexible, debe serlo, así como el proceso mismo. Una vez anotados los temas y situados en un lugar visible para todos con el título “temas a tratar” o “temas”, éstos servirán como recordatorio físico para mantener el diálogo de las partes centrado en el tema del momento que habrá sido convenientemente marcado o subrayado por el mediador. Si las partes se desvían hacia otros temas el mediador puede indicar que ese punto se va a tratar posteriormente y solicitar el regreso al tema central del momento, pero, aun así, a veces las partes se desvían hacia otros temas insistentemente porque los tienen muy presentes en sus pensamientos.

Cuando a las partes les cuesta limitar sus comentarios al tema que se está tratando en ese momento, el mediador puede introducir un apartado de “aparcamiento” para captar los planteamientos y preocupaciones de las partes, situándolos también en un lugar visible y explicando a las partes que sus preocupaciones se tratarán cuando lleguen al tema. Emplear esta técnica puede tener un efecto tranquilizador para las partes y ayudarles a centrarse mejor en la tarea en curso.

 

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