Autoanálisis previo para trabajar como mediador (VIII): ¿Cómo reacciono frente al conflicto ajeno? 0

Posted on 12, julio 2015

in Category conflicto, Mediación, mediador


¿Te dejas influenciar por las apariencias? ¿de qué lado te sueles posicionar? ¿te acercas a los demás desde el aprendizaje o desde la competencia y la comparación?

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso ciertamente no resulta tan sencillo.

Aristóteles

Autoanálisis previo para trabajar como mediador (VIII): ¿Cómo reacciono frente al conflicto ajeno?/mediador mediacion conflicto

En una entrada anterior analizábamos las reacciones frente a los conflictos propios, como reflexión y trabajo previo antes de afrontar nuestra labor como mediadores, en el que abordábamos la complejidad de hacernos entender y de los grandes destructores de la comunicación.

Después pasamos por nuestra capacidad de autocrítica, grado de autenticidad, creatividad y autoconocimiento  y ahora toca ir un paso más allá pues a la hora de abordar los conflictos ajenos habremos de tener en consideración lo ya visto y además, otras variables semiconscientes en la medida que no somos del todo conscientes de ellas pero sí podemos hacer que lo sean una vez que las observemos.

Así que vamos a ello:

1º El efecto Halo.- Este término lo acuñó en 1920, el psicólogo Edward L. Thorndike, a partir de sus investigaciones con el ejército, cuando observó que los oficiales atribuían características positivas a sus superiores una vez que habían descubierto una cualidad positiva. O por el contrario, atribuían características negativas cuando vieron una cualidad negativa.

El efecto halo se produce cuando hacemos un juicio positivo o negativo de forma absoluta sobre otra persona por el hecho de haber sido impresionado favorable o desfavorablemente por una cualidad o característica particular de esa persona. Por ejemplo, si alguien es muy guapo o atractivo le atribuimos otra serie de características positivas sin haber comprobado si los tiene o no, como que es una persona inteligente, seductora, agradable, etc… O si alguien nos parece feo, podemos pensar que será una persona aburrida, o poco amigable.

El peligro del Efecto Halo es que aunque tú creas que lo entiendes y que puedes controlar su influencia, en realidad la mayoría de las veces ni siquiera eres consciente de que te está afectando. Por eso es tan útil en el mundo del marketing y la política y es el motivo por el que George Clooney vende café y Claudia Schiffer coches.

2º La comparación.- En nuestra misión como mediadores y en general cuando participamos en la gestión de un conflicto ajeno es importante estar atentos a no comparar a las partes con otros casos similares y no proyectar sobre ellos cualidades de otras personas. Porque cuando comparas siempre estás restando, nunca sumando. Comparar hace que posicionemos a las personas en aquello que no tienen, en aquello que no son y esto no es así porque si no existen igualdad de situaciones, de contextos, de circunstancias, no existe comparación posible, simplemente existen personas que ponen su foco en unas cosas y otros en otras y todos estamos en situación de aprender si queremos beneficiarnos de lo que saben otros, pero es inviable que las personas nos podamos reconocer a través de los ojos o experiencia de otra persona, por eso la comparación es muy dañina.

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3º Tendencia a la rigidez o a la laxitud.- Este es otro de los errores relativos al tratamiento de la información que pueden llevar a realizar juicios erróneos o poco propicios para la gestión de un conflicto. Los seres humanos tenemos una tendencia natural a facilitar o inhibir nuestra conducta según os encontremos en presencia de personas que suponemos pertenecen al propio grupo natural o a otro diferente o incluso amenazante, (los que son como yo y los que no son como yo). De esta forma tendemos a favorecer a aquellas personas que inicialmente percibimos dentro de nuestro campo cultural, ideológico o social, sin considerar la naturaleza de la información asociada al problema en el que se encuentran inmersas las partes. Y el efecto inverso se produce con aquellas personas que consideramos dentro de un grupo que busca objetivos opuestos a los enmarcados dentro de nuestros propios valores sociales. Estas tendencias nos pueden conducir a una fácil elaboración de juicios erróneos, que en nada benefician al adecuado tratamiento de los problemas que han provocado el conflicto.

4º La naranja partida en dos mitades.- Es archiconocida la clásica historia de las dos hermanas peleando por una naranja y la medida central adoptada por la madre de dividir la pieza de fruta en dos mitades para después comprobar que una de las hermanas se comía la pulpa y la otra quería la cáscara para hacer un pastel. Pues eso, distribuir los recursos con los que contamos de manera equidistante entre las partes, intentando con ello conseguir una salida de las situaciones conflictivas se encuentra igualmente en el terreno de los errores apreciativos pues, al no haber analizado en profundidad los intereses de las partes, estaremos desperdiciando gran parte de la naranja.

 

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