Mediación en Conflictos



Principios de la mediación



Proposiciones fundamentales que soportan el sistema de la mediación y su práctica.

 

VOLUNTARIEDAD

La participación de los mediados en el procedimiento de la mediación debe ser por su propia decisión y no por obligación. Desde este principio el procedimiento responde a la determinación de los mediados para acudir, permanecer o retirarse del procedimiento de la mediación, sin presiones, libremente y decidir sobre la información que revelan; así como resolver llegar o no a un acuerdo. Los mediados tendrán siempre la libertad de seguir participando en la mediación o suspender el proceso, incluso en el contexto de mediaciones derivadas dentro de un procedimiento judicial o intrajudiciales.

CONFIDENCIALIDAD

Lo tratado en mediación no podrá ser divulgado por el mediador, ni por los mediados, a excepción de los casos en los que la información se refiera a un ilícito penal de los señalados de forma taxativa en la ley. Al inicio de la mediación, el mediador informa a los mediados sobre la importancia y alcances de la confidencialidad y solicita su compromiso respectivo. Las sesiones de mediación se celebrarán en privado con la restricción para los mediados de no poder llamar como testigo al mediador en un proceso judicial o arbitral relacionado con el objeto de la mediación. La confidencialidad involucra al mediador y a los mediados, así como a toda persona vinculada a dicha mediación

NEUTRALIDAD

Desde este principio, el mediador aparta sus propios puntos de vista relacionados con el conflicto, a fin de evitar inducir las conclusiones a que deban llegar los mediados. El mediador debe mantener una postura y mentalidad neutral en el sentido de no imponer su propia jerarquía de valores e ideología durante todo el procedimiento de la mediación. Así,  ayuda a los mediados a llegar a sus propios acuerdos, absteniéndose de emitir juicios, opiniones o soluciones sobre los asuntos tratados y respetando las decisiones que adopten los mediados.

IMPARCIALIDAD

Desde este principio, no podrá haber inclinación por parte del mediador a favor de alguno de los mediados, por tanto, el mediador actuará libre de favoritismos y prejuicios, tratando a los mediados con absoluta objetividad, sin hacer diferencia alguna entre ellos. El mediador debe contener sus impulsos naturales de simpatía, agrado o concordancia con determinadas ideas, situaciones o personas que se encuentren involucradas en un procedimiento de mediación. Los mediados deben recibir el mismo trato y percibir del mediador que éste es una persona libre de favoritismos de palabra o acción, que ha asumido el compromiso de apoyarlos por igual, sin propiciar ventajas para uno u otro.