Mediación en Conflictos



Actuación del Mediador


En términos generales los deberes deontológicos mínimos que debe cumplir un mediador pueden circunscribirse a los siguientes:

FLEXIBILIDAD

El procedimiento de mediación debe responder a las necesidades particulares de los mediados, careciendo por tanto de formas rígidas y reglas estrictas. Aunque la mediación posee una estructura a la que se le atribuyen distintas etapas y reglas mínimas, esto no debe de interpretarse como un procedimiento estructurado sino flexible, toda vez que, durante el procedimiento, el mediador y los mediados pueden omitir pasos y adaptarse a la manera en que la comunicación se va desarrollando de forma más efectiva y eficaz entre los mediados. Debe existir amplia libertad para aplicar el procedimiento, a efecto de alcanzar acuerdos eficientes y satisfactorios.

EQUIDAD

El mediador debe procurar que el acuerdo al que lleguen los mediados sea comprendido por éstos y que lo perciban justo y duradero. Desde este principio, el mediador deberá siempre indagar si los mediados entienden claramente los contenidos y alcances del acuerdo y cuando el mediador detecte desequilibrio de poderes entre los mediados, procurará, sobre la base de sus intervenciones, balancear el procedimiento, buscando un procedimiento equilibrado

LEGALIDAD

La actuación del mediador ha de ajustarse a Derecho siendo un hecho constitutivo de infracción la adopción de acuerdos contrarios a Derecho. El mediador no es parte en el acuerdo pero tampoco se le puede desvincular totalmente pues es él quien conduce la mediación. Cuando el mediador dude sobre la legalidad o viabilidad de un acuerdo, o sepa, o razonablemente sospeche, que éste está basado en información falsa o de mala fe, deberá recomendar a los mediados que consigan asesoramiento de otros profesionales, preferiblemente expertos en el campo relacionado con el contenido del acuerdo, antes de finalizarlo, teniendo cuidado de no perjudicar el procedimiento de mediación y/o a alguno de los mediados por esta intervención

HONESTIDAD

El mediador debe reconocer sus capacidades, limitaciones e intereses personales, así como institucionales. Renunciará a participar en una mediación por razones de conflicto de intereses o por la falta de preparación o aptitudes necesarias para llevar acabo el procedimiento de una forma adecuada. De igual manera, el mediador tiene el deber de dar por terminada una mediación cuando advierta falta de colaboración de uno o más de los mediados, o de respeto a las reglas establecidas para el adecuado desarrollo de la mediación.

CAPACITACIÓN

El Mediador deberá ser competente y tener conocimientos respecto a la teoría y práctica de la mediación. Para ello, siguiendo el criterio de la normativa vigente, Ley 5/2012, de 6 de julio, de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles, aplicable a cada especialidad, deberán haber recibido una formación adecuada y/o específica que actualizarán de manera continua.