Autoanálisis previo para trabajar como mediador (V): Creatividad 0

Posted on 18, mayo 2015

in Category Mediación, mediador


La mediación debe suscitar la libertad, lo contrario sería matar la creatividad, primera característica indispensable del mediador.

 

Autoanálisis previo para trabajar como mediador (V): Creatividad/mediador mediacion

“La creatividad está rodeada de un aura mística, a la manera de un talento misterioso, lo cual quizás es justificable en el mundo del arte, que exige sensibilidad estética, emotividad y capacidad innata de expresión, pero tiene menos razón de existir en otros campos.” 

(Edward De Bono)

Jean Francois Six (1997), teólogo francés especialista en el campo de la mediación, afirmaba que, la mediación debe suscitar la libertad, lo contrario sería matar la creatividad, primera característica indispensable del mediador.

En efecto, la creatividad es una parte importante del perfil de mediador, porque, aunque el proceso de mediación se encuentra regulado en la Ley, su configuración se deja en manos de la autonomía privada. Es decir, el protagonismo de la regulación legal se encuentra en el momento inicial, con la sesión constitutiva, y en la última fase en la que se termina el procedimiento, pero en la fase intermedia de desarrollo material de las sesiones de mediación sólo hay dos protagonistas, las partes y un tercero independiente que ha de tener desarrolladas ciertas habilidades y técnicas que permitan a los mediados alcanzar, si así lo quieren, sus acuerdos. Las técnicas, herramientas, habilidades o destrezas que utilice el mediador son fundamentales para proporcionar a cada mediado aquello que necesita para sentirse bien, para des-hacer viejas creencias, des-colocar razones, juicios y todo aquello que se tiene claro, en definitiva abrir canales de comunicación donde sólo existen muros infranqueables, aquello que impide que las personas resuelvan por sí mismas sus conflictos.

Y aquí la creatividad del mediador juega un papel fundamental, ¿por qué? Pues porque cada conflicto es único, de la misma forma que únicos son los problemas y las personas que los viven y único es cada mediador interviniente en el proceso. Es por eso que no será un buen mediador aquel que decida seguir a una escuela y olvidarse de las demás, o aquel que siga a modo de argumentario o lista cerrada las técnicas aprendidas o las preguntas ensayadas, porque definitivamente, no funciona. Ni tan siquiera podemos plantearnos hablar a los mediados de igual manera, ¿no vemos que son diferentes? ¿qué cada uno tiene sus propias motivaciones y necesidades?

Sí, reivindico al mediador creativo, provocador, molesto, inoportuno, aquél que nos haga reflexionar, nos saque de nuestra comodidad y nos des-coloque, o nos coloque en otro lugar desde el que nos veamos obligados a pensar de forma diferente.

Pero, ¿y aquél profesional que se considera poco creativo o que afirma tener poca creatividad? Como piensa que no ha sido tocado por la divina providencia con ese don, ¿qué hace?

Hoy tengo buenas noticias, la creatividad se aprende igual que se aprende a leer y no lo digo yo, ya lo dijo Ken Robinson y simplemente lo suscribo.

Autoanálisis previo para trabajar como mediador (V): Creatividad/mediador mediacion

¿Qué es creatividad?

– La creatividad no consiste en una nueva manera, sino en una nueva visión (Edith Wharton)

– No habría creatividad sin la curiosidad que nos mueve y que nos pone pacientemente impacientes ante el mundo que no hicimos, al que acrecentamos con algo que hacemos (Paulo Freire)

– La creatividad y la simplificación de complementan enormemente. Es preciso hallar nuevas formas alternativas de hacer las cosas. Este pensamiento de diseño exige creatividad (Edward De Bono)

– La creatividad requiere tener el valor de desprenderse de las certezas (Erich Fromm)

– La actividad creativa es un tipo de proceso de aprendizaje en el que el profesor y el alumno se hallan en el mismo individuo (Arthur Koestler)

Así es, la producción de ideas creativas no surge de la nada, la creatividad es una cuestión de grado y se puede – y debe- entrenar convenientemente. ¿Cómo?:

1. Cultivando la curiosidad

Hay que cuestionarlo todo, sobre todo lo obvio, -lo que parece claro-, pero no con espíritu de contradicción sino con el afán de cultivar la curiosidad y el interés de añadir otras posibles explicaciones a las ya conocidas y otras posibles soluciones a las ya planteadas. Se trata de aprender a percibir una amplia gama de colores, gustos, sabores y sensaciones, de aprender a mirar en global y dejar de teñir la realidad con la pelusa encontrada en el detalle. Os recomiendo un libro muy interesante en cuanto a percepciones rompedoras, “El efecto Medici”, de Frans Johansson

2. Abrazando la provocación

Las partes llegan convencidas de su posición, es normal, por eso tienen un conflicto. No sabemos cómo son, cuál es su historia, ni sus necesidades, ni sus motivaciones, ¿y pretendo que sólo por ser quién soy se muestren receptivos? No, eso no va a ocurrir.

Es importante facilitar el cambio, tanto en el interior de cada uno como en su relación y para ello hay que ser molesto, provocador, inoportuno, porque se trata de des-colocar, para desde ahí poder empezar a construir algo nuevo. Sólo desde el caos puede surgir el avance.

Puede que algunos estéis pensando en la posibilidad de que los mediados se rebelen contra el mediador. Sí, ¿y?. El mediador es fundamental que tenga consciencia de su fortaleza, consistencia en sus herramientas y en su buen hacer, en definitiva que sea consciente de su autoestima profesional y personal para así implementar acciones que impliquen una intervención mediadora exitosa.

3. Relativizando

Intentar conscientemente desarrollar la creatividad implica cierto grado de libertad y flexibilidad.

Libertad para despreocuparnos de opiniones y juicios ajenos que limitarán la propuesta de alternativas y el planteamiento de nuevas soluciones. Reflexión para liberarnos de automatismos, viejas creencias, condicionantes y procesos que conducen a hacer siempre lo mismo, a la rutina, a lo predecible.

La creatividad conlleva percibir lo que habitualmente no se percibe y hacer lo que generalmente no se hace.

4. Ejercitando nuestras capacidades de pensamiento lateral

Edward de Bono nos habla sobre dos modelos importantes para la resolución de problemas y situaciones dentro de una organización. Entre estos modelos nos menciona dos importantes: El modelo vertical y el modelo lateral.

A comparación del pensamiento vertical el pensamiento lateral busca una mirada hacia un panorama completo y no limitado, logrando tener una comprensión total y no parcial de los conceptos.

Muchas veces las personas se crean ideas y paradigmas falsos o erróneos, sin embargo existe una forma diferente de obtener resultados de manera exitosa, provocando salir de lo lógico y pensar ilógico para poder generar mejores resultados y probabilidades de solución a un problema o situación concreta.

Si estás viviendo un conflicto contacta conmigo aquí

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